21 de Diciembre de 2016

A todos nos despiertan ternura los cachorros de perro o gato y todos sabemos que ellos se convierten en nuestros mejores amigos y nos regalaran amor porque sí. ¿Pero nosotros podremos darles todo lo que necesitan?

Una mascota no es un juguete, es un ser vivo. Necesita que de cachorro se le eduque y se le permitan hacer algunas travesuras, de joven necesitará largos paseos y mucha actividad física, mínimo tendremos que acompañarle una vez al año al veterinario y tendremos que procurarle comida, salud y bienestar. Quizás en algún momento también tendremos que anular las vacaciones porque no podemos llevar al perro con nosotros, ¿estaremos dispuestos?

Tenemos que tomar consciencia y ser suficientemente responsables como para saber que una mascota son responsabilidades a largo plazo (la media de vida de un perro son 12 años y de un gato 15 años) y tenemos que hacernos muchas preguntas antes de tomar esta decisión.

¡Oh, es que mi amigo siempre está diciendo que quiere uno!

Adoptar una mascota es una decisión personal y que tiene que tomar la persona que se va hacer cargo de ella. Además de ser una decisión personal, también tienen que estar involucrados todos los miembros de la familia que van a convivir con ella. Piénsalo dos veces antes de regalar una mascota a un tercero, porque le estás regalando responsabilidades y, quizás, él no las quiere.

El año pasado en España se abandonaron más de 137.000 mascotas.

Un animal no es un capricho

Una mascota será uno más en la familia e implica un coste económico. Un perro o un gato van a tener que comer, tener sus juguetes y accesorios, le tendremos que llevar periódicamente al veterinario y desparasitarle. ¿Podremos asumir los costes para asegurarle una vida saludable?

No se trata de regalar, se trata de compartir una vida.

Cuando adoptamos una mascota estamos ampliando la familia. Un miembro más con el que compartiremos muchos años y trataremos de que tenga los mejores cuidados en cada una de las etapas de su vida. Por eso, no puede ser una decisión tomada sin una reflexión previa y, mucho menos, tomar la decisión por otra persona.

Entre todos, podemos contribuir en la reducción del abandono y fomentar la adopción responsable. ¡Únete y deja tu huella!