21 de Junio de 2016

Conocer cómo se transmiten y cómo prevenir los daños intestinales es fundamental para evitar su contagio, así como los daños que ocasionan.

A diferencia de los parásitos externos, como son pulgas y garrapatas, los gusanos intestinales no se ven a simple vista, ya que se localizan en el intestino. Es necesario analizar las heces del animal (análisis coprológico).

 

Toxocara canis 

El más común es el nematodo Toxocara canis. El 10% de la población mundial canina ha estado infestada en algún momento, sin embargo, este porcentaje crece si hablamos de cachorros o perros que no se desparasitan con frecuencia.

 

El Toxocara canis puede infestar a través de distintas vías:

  • INTRAUTERINA: cuando aún es un feto, a través de larvas, formas no adultas de los gusanos intestinales, que migran por el cordón umbilical.
  • LACTOGÉNICA por la leche materna.
  • POR INGESTA DE HUEVOS de gusanos intestinales a través de las heces de la madre o de huevos presentes en el medio ambiente.

 

Por este motivo, es importante la desparasitación interna con un producto que, además de eliminar los gusanos intestinales adultos, tenga un efecto larvicida que actúe frente a estas larvas.

Es necesario destacar que los gusanos intestinales, como Toxocara canis, puede provocar zoonosis, es decir, puede afectar al ser humano, especialmente a los niños.

Consulte al veterinario si cree que su mascota puede estar infestada.

Coccidios

Otros parásitos que también pueden afectar al cachorro son los coccidios.

Los coccidios provocan diarrea incluso con sangre, vómitos o incluso la muerte.

Se diagnostican cuando ya han aparecido los síntomas (como la diarrea) y la mucosa intestinal ya está dañada.

La solución es utilizar un producto para el control de este tipo de parásitos. Se recomienda el uso de un jarabe palatable que sea de fácil administración para tu cachorro.

Consulte al veterinario si sospecha que su mascota puede estar infestada.