13 de Noviembre de 2015

César Cabetas
Servicio Técnico Industrial de Bayer
Imágenes cedidas por el autor

Todas las explotaciones de ganado están sometidas a unos requisitos de obligado cumplimiento respecto a sus instalaciones. Así, deberán disponer de la siguiente infraestructura sanitaria en perfectas condiciones de uso:

Vallado perimetral

Las explotaciones ganaderas deben tener el perímetro vallado en su totalidad, de forma que todo el contorno de su superficie se encuentre aislado del exterior y, así, se impida la entrada y salida de animales y personas al o del interior de la explotación. El vallado perimetral abarcará y delimitará toda la explotación, incluidas las instalaciones anejas: fosa de cadáveres y fosa de purines (que, además, tendrán vallado propio por motivos de seguridad), almacenes, silos, etc.

Vado sanitario

El acceso al recinto de la instalación se efectuará por una única entrada. Obligatoriamente esta entrada deberá estar provista de un vado sanitario (o cualquier otro sistema eficaz para la correcta desinfección de vehículos) a través del cual se deberá acceder a la explotación y, además, siempre estará limitado por el vallado de la propia granja. La puerta de acceso permanecerá permanentemente cerrada salvo para permitir la entrada de personas o vehículos autorizados. El vado sanitario se mantendrá en perfectas condiciones de uso y el desinfectante se renovará cada semana o siempre que sea necesario. De esta forma, la explotación está claramente delimitada y se impide el acceso y tránsito tanto de personas como de animales salvajes.

Delimitación de la zona sucia y la zona limpia

Una vez traspasada la barrera que supone el vallado perimetral y dentro de la propia explotación deben definirse y delimitarse claramente dos zonas: la sucia y la limpia. Para ello, es muy importante marcar una barrera física que diferencie ambas zonas, teniendo siempre en cuenta que todas las barreras físicas (vallas, puertas, paneles, mallas pajareras, etc.) son también medidas de bioseguridad. Por lo tanto, dentro del perímetro de la explotación se diferenciarán claramente estas dos zonas.

• Zona limpia: corresponde al interior de la explotación propiamente dicho, en el cual se debe garantizar el aislamiento microbiológico del exterior y al que no podrá acceder ningún vehículo ni persona sin ropa y/o calzado adecuados y exclusivos para esa zona. En definitiva, son las instalaciones donde se alojan los animales, por paradójico que parezca, ya que esta zona presenta cierta “suciedad” causada por la actividad ganadera en sí misma.

• Zona sucia: se trata del área de la explotación en la que no es posible garantizar el aislamiento del exterior. Se puede definir, por tanto, como el entorno exterior y la parte de la granja que no corresponde a las naves e instalaciones en las que se encuetran los animales: calles de acceso de entrada a las distintas naves, área de aparcamiento, fosa de purines, zona de silos, depósitos generales de agua, etc. Entre las dos zonas se localizará un vestuario que facilite el cambio de ropa y calzado, así como la higiene de los trabajadores y de las visitas. La ropa y las botas del personal de la explotación serán de uso exclusivo, y las de las visitas, a ser posible, desechables. Al delimitar claramente las dos zonas se limitan las áreas de movimiento de personas que realizan un determinado trabajo o desempeñan una función especifica y se impide su acceso a la zona limpia de la explotación.