¿Debemos confiar en la dieta BARF?

¿Debemos confiar en la dieta BARF?

Entre una parte del sector relacionado con las mascotas existe la opción de alimentar a los perros con comida fresca y cruda. Aunque en castellano el término correcto debería ser dieta ACBA, siglas de “Alimentos Crudos Biológicamente Apropiados”, en nuestro país se ha adaptado de forma mayoritaria el término en inglés BARF “Biologically Appropriate Raw Food”.

La dieta BARF se basa en alimentar a nuestros perros con carne cruda, huesos, cereales y algunas verduras. La cantidad de alimentos vegetales siempre se aporta en menor porcentaje que los productos de origen animal. También de incorporan algunas frutas y frutos secos. Todos se administran sin cocinar, máximo una cocción breve en el caso de las verduras.

La aparición de esta dieta entre las tendencias de alimentación de nuestros perros se origina en la idea de que éstos son descendientes directos de los lobos y su dieta debería ser más semejante a la de ellos, a diferencia de lo que se ha convertido en la actualidad. Al fin y al cabo, los lobos hace miles de años que viven alimentándose de presas vivas y solo hace unos pocos años que existen los piensos o dietas comerciales.

La dieta BARF tiene defensores y detractores que utilizan de forma general, estos argumentos:

¿Cuáles son los beneficios de la dieta BARF?

Al administrar alimentos frescos aportamos las vitaminas y minerales que proceden directamente de la carne y las verduras sin procesar. Al no recibir tratamientos térmicos, no se pierde ninguna de las vitaminas originales.

Además, conoceremos el origen de los ingredientes que componen la dieta de nuestro perro de forma totalmente fiable ya que podemos elaborarla en casa con productos de consumo humano.

Evitamos el aporte de conservantes y aditivos del pienso comercial, así como la incorporación de suplementos de grasa o subproductos de origen animal poco concretos.

Favorecemos que los perros mastiquen el alimento, ya que en él se mezclan diferentes texturas.

¿Cuáles son las desventajas?

Tendremos que preparar a diario la comida de nuestra mascota, lo que requiere más tiempo.

Debemos asesorarnos bien sobre la composición de la dieta que ofrecemos, eligiendo las recetas que nos recomiende su veterinario, siempre teniendo en cuenta las diferencias específicas de cada uno de nuestros perros.

Es imprescindible controlar el balance nutricional del menú para evitar problemas de sobrepeso, desequilibrios de vitaminas o minerales, etc.

No podemos utilizar recetas generales para todos los perros. Es imprescindible adaptarlas a su edad, raza, nivel de ejercicio, posibles enfermedades y hábitos de alimentación.

Se deben incrementar las medidas higiénicas de los alimentos y de su preparación, ya que la posibilidad de infecciones bacterianas o parasitarias aumenta al tratarse de productos crudos.

Habrá que mejorar la higiene en cada comida, ya que los ingredientes frescos y crudos pueden ensuciar la cara y patas del perro. Deberemos asegurarnos que quedan perfectamente limpios tras la comida, utilizando productos de uso rápido como las toallitas, sobre todo los perros con muchas arrugas o con problemas de piel.

Si te preocupas por tu perro y quieres ofrecerle lo mejor, consulta con su veterinario sobre la posibilidad de ofrecer a tu mascota esta dieta y de cuál es la mejor forma de hacerlo.