13 de Noviembre de 2015

César Cabetas
Servicio Técnico Industrial de Bayer
Imágenes cedidas por el autor

En la segunda y última parte del artículo sobre el control de roedores se exponen los pasos del plan a seguir para desarrollar un programa de control de roedores con éxito.

  1. Inspección minuciosa: se deben detectar los sitios de tránsito, zonas de cría y refugio, deyecciones, huellas, madrigueras, daños estructurales en la instalación, caminos de escape y, si es posible, visualizar a los roedores (lo más factible es hacerlo al atardecer o anochecer, ya que las ratas tienen hábitos nocturnos).

  2. Identificación de la plaga y valoración del problema: es importante saber el tipo de roedor e, incluso, hacer una estimación del número de individuos al que se enfrenta, ya que conocerlos facilitará el trabajo de colocación de los portacebos y el número de los mismos; además de saber la cantidad de raticida que se necesitará.

  3. Hacer un mapa de dónde se han colocado estratégicamente todas las estaciones de cebo. Investigaciones han revelado que la localización de los cebos en las granjas debe seguir un plan sistemático. En toda la explotación se debe poner un cebo al menos en cada lugar donde es probable que las ratas aparezcan. Estos puntos se deben inspeccionar dos veces a la semana durante más de seis semanas, y el cebo que es consumido debe ser rellenado. Constituye una ayuda dibujar un mapa de la explotación y marcar con un número todos los puntos donde se ha emplazado un cebo. Es recomendable que la cantidad de rodenticida por punto de cebo y el tiempo de permanencia queden recogidos en un informe. Este documento permitirá mejorar futuras medidas de control y podría ser utilizado como una prueba de buena práctica de higiene conforme a los requisitos de bioseguridad e higiene alimentaria.

  4. Elección del tipo de raticida: hay que tener en cuenta que en las granjas los roedores disponen de gran cantidad y variedad de alimento. Por lo tanto, la propiedad más importante en un cebo es su grado de atracción/palatabilidad para los roedores. La palatabilidad de un raticida es un punto muy importante para elegir un tipo de raticida u otro; además, se deben tener en cuenta dónde y cuándo lo vamos a aplicar.

 

En las explotaciones ganaderas se debe actuar en distintos frentes y, por lo tanto, se deben manejar diferentes presentaciones independientemente del ingrediente activo.

Ventajas de emplear portacebos o estaciones raticidas:

• Reducen la probabilidad de que las personas o animales que no son un objetivo para el control tengan contacto con los rodenticidas.

• Protegen a los rodenticidas de los efectos del ambiente, al permitir que el producto siga siendo atractivo a los roedores por más tiempo.

• Inducen a los roedores a alimentarse dentro de un refugio seguro y oscuro para comer.

• Reducen la posibilidad de derramamientos.

• Se puede llevar un registro del número de estaciones y consumo por parte de los roedores de igual forma que del tipo de formulación.

• Dan la oportunidad de controlar el nivel de actividad, basándose en el consumo y colocándolas en los sitios más activos.

• Se colocan a lo largo del perímetro exterior de la instalación para evitar ingresos al área tratada por parte de roedores de áreas colindantes.

Presentaciones comerciales de rodenticidas

En el mercado encontramos diferentes formas y presentaciones, independientemente del ingrediente activo. Hay que tener en cuenta este tipo de presentación a la hora de elegir un rodenticida u otro para tener éxito en un programa de control de roedores y se deben manejar diferentes presentaciones dependiendo del lugar donde vamos a aplicar el cebo.

• Cebo de semillas (deben competir con el alimento de la granja).

• Pellets.

• Bloque de parafina (ideal para exterior y zonas húmedas —arquetas, alcantarillas, etc.).

• Líquidos.

• Pasta (zona de interior y madrigueras).

• Espuma (zonas de paso).

Hay que tener en cuenta que estamos manejando productos tóxicos, sobre todo en exterior, por lo que se deben extremar las precauciones y manejar estaciones de cebo específicas para aplicar este tipo de productos, para evitar intoxicaciones en otras especies (animales domésticos e incluso personas).